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La ventaja de mirar fuera: ¿Qué puede aprender el turismo de otros sectores?

Por Fernando Del Vecchio (*)

MADRID, España – En turismo y hotelería, la experiencia sectorial sigue siendo un activo central. Entender temporadas, canales, regulación, operación diaria y expectativas del viajero no se improvisa. Pero, en un mercado atravesado por la digitalización y nuevos hábitos de consumo, surge una pregunta: si el desafío es innovar, ¿alcanza con buscar talento ejecutivo siempre dentro del mismo sector?

En muchos procesos de selección se repite una tensión. La empresa declara que quiere cambiar, reposicionarse o acelerar su crecimiento, pero al elegir talento se inclina por perfiles que vienen del mismo entorno. Es comprensible, porque se reduce la sensación de riesgo. Sin embargo, también puede limitar el campo de soluciones. Internacionalizar, profesionalizar una estructura, recuperar competitividad o rediseñar la experiencia del usuario son problemas que aparecen en industrias muy distintas.

El caso de Pablo Isla ilustra esa lógica. Tras liderar Inditex, uno de los grandes grupos globales de moda, se incorporó al Consejo de Nestlé –una compañía de alimentación y bebidas– y desde octubre de 2025 es su chairman. No se trata de copiar mecánicamente un modelo, sino de trasladar disciplinas de gestión, velocidad operativa, lectura del cliente, coordinación global y capacidad de ejecución.

El deporte puede ayudarnos a verlo. El vóleibol es una disciplina de rebote, precisión y sincronización: la pelota no se retiene, se orienta. El fútbol, en cambio, permite posesión, pausa y conducción. Por eso, el acercamiento que tuvo hace años Pep Guardiola a Julio Velasco puede leerse como algo más que una curiosidad: una forma de pensar cómo la precisión puede convertirse en control.

En el FC Barcelona, esa lógica permite leer un juego en el que controlar el balón no era solo tenerlo, sino impedir que el rival lo tuviera, y así generar opciones de peligro reduciendo las del contrario. Así cambia el diseño del juego. Así se innova: trasladando principios de una disciplina a otra para crear ventajas competitivas. Ventajas que, además, siempre serán temporales.

Para hoteles, aerolíneas, cruceros y operadores turísticos, esa mirada puede ser valiosa.

El viajero actual compara la reserva de una habitación, el check-in de un vuelo o la atención posterior al viaje con la facilidad que encuentra en plataformas digitales, servicios financieros o comercio electrónico. La competencia ya no se mide solo contra otras empresas turísticas, sino contra las mejores experiencias que el cliente recibe en cualquier industria.

Por eso, el liderazgo que viene de otros campos puede aportar una ventaja concreta: ayudar a ver fricciones que el sector ha normalizado. Procesos lentos, información dispersa, atención poco personalizada o experiencias digitales débiles pueden parecer inevitables para quien lleva demasiado tiempo dentro del mismo marco. Una mirada externa bien integrada puede convertir esas fallas en oportunidades de servicio.

Esto no significa elegir siempre a alguien de fuera. Hay momentos en los que el conocimiento interno es decisivo.

Pero cuando el objetivo es transformar, quizás convenga ampliar el campo de búsqueda.

En turismo y hotelería, la próxima ventaja competitiva puede nacer de combinar hospitalidad con aprendizajes de otros mundos.

(*) Fernando Del Vecchio es asesor independiente de alta dirección e investigador sobre arquitectura decisional. Ph.D en Dirección de Empresas (UCEMA). https://www.linkedin.com/in/fernandodelvecchio/