Feijóo llama “cobarde” a Sánchez por impedir que el Congreso vote el adelanto de elecciones
La tensión política alcanzó este miércoles uno de sus puntos más altos en el Congreso de los Diputados durante la sesión de control al Gobierno, donde el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de actuar con “cobardía” y de “amordazar el Parlamento” al impedir que la Cámara votara una iniciativa para adelantar las elecciones generales.
El enfrentamiento se produjo apenas un día después de que la Mesa del Congreso, con los votos del PSOE y Sumar, rechazara dos enmiendas impulsadas por el Partido Popular y Junts que buscaban incluir en una moción parlamentaria una petición formal para convocar elecciones anticipadas.
Durante su intervención, Feijóo elevó el tono de sus críticas y acusó al jefe del Ejecutivo de tener “miedo a la democracia”.
“Usted es un cobarde. Usted le tiene miedo a la democracia. Ya no es que no quiera que votemos en las urnas, sino que además no quiere que votemos en el Congreso. No tiene derecho a amordazar el Parlamento”, afirmó el líder popular en uno de los momentos más tensos de la sesión.
El presidente del PP aprovechó además para vincular al Gobierno con los distintos casos judiciales que afectan al entorno socialista. Feijóo aseguró que Sánchez pasará a la historia como “el presidente con más sospechas de corrupción de la democracia española” y recordó tanto la situación judicial de Begoña Gómez como la declaración del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ante la Audiencia Nacional en el marco del caso Plus Ultra.
En ese contexto, preguntó directamente al presidente si seguía respaldando políticamente a Zapatero o si ahora consideraba que actuaba por cuenta propia, en referencia a las investigaciones que afectan al exlíder socialista.
La respuesta de Pedro Sánchez no se centró en las acusaciones contra Zapatero. En cambio, optó por devolver los ataques al Partido Popular y cuestionó la autoridad moral de Feijóo para hablar de corrupción.
“No deja de sorprenderme la atalaya moral desde la que usted se convierte en un Torquemada de la vida”, respondió Sánchez, quien recordó que Feijóo llegó a la presidencia del PP en medio de la crisis interna del partido y volvió a señalar los casos de corrupción que han afectado históricamente a la formación conservadora.
El jefe del Ejecutivo defendió además la gestión de su Gobierno y sostuvo que cuando se celebren las próximas elecciones los ciudadanos tendrán que decidir qué España prefieren. Según afirmó, el país actual es “indiscutiblemente mejor” que el que existía en 2018 cuando llegó a La Moncloa.
La sesión estuvo marcada por constantes interrupciones, protestas desde los escaños de la oposición y reiteradas llamadas al orden por parte de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, quien pidió silencio en varias ocasiones sin lograr contener completamente el clima de confrontación.
La presión sobre el Gobierno también llegó desde otros socios parlamentarios. La portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Maribel Vaquero, reclamó al Ejecutivo que presente unos nuevos Presupuestos Generales del Estado y advirtió que, si no logra reunir apoyos suficientes, debería considerar la convocatoria de elecciones anticipadas.
Vaquero afirmó que el Gobierno está “nadando el último largo de la legislatura” y sugirió que la mayoría parlamentaria que permitió la investidura de Sánchez se encuentra seriamente debilitada.
Por su parte, la líder de Podemos, Ione Belarra, acusó al presidente de haber roto la confianza de muchos de sus votantes y de haber facilitado que la oposición utilice los escándalos de presunta corrupción como principal arma política.
Pese a las críticas procedentes tanto de la oposición como de algunos de sus socios parlamentarios, Sánchez reiteró su intención de agotar la legislatura y aseguró que su Gobierno continuará impulsando su agenda de transformaciones sociales, transición energética, digitalización y cumplimiento de los compromisos europeos.
La sesión dejó en evidencia el creciente clima de polarización que atraviesa la política española y anticipa una etapa de máxima confrontación entre Gobierno y oposición en los próximos meses, mientras aumenta el debate sobre la estabilidad de la legislatura y la posibilidad de un adelanto electoral.


