La FIFA desestima el reclamo de Egipto tras la remontada de Messi y la Argentina
El jefe de arbitraje de la FIFA, Pierluigi Collina, salió a bancar con firmeza el trabajo de los árbitros en el Mundial y dejó sin sustento el reclamo formal que presentó la Asociación Egipcia de Fútbol (EFA) tras la caída 3-2 ante Argentina en los octavos de final. Con declaraciones contundentes, el italiano marcó una línea clara: las acusaciones sin fundamento no tienen lugar en la competencia, y la integridad de los jueces no está en discusión.
La derrota de Egipto se transformó en una de las remontadas más recordadas de la historia mundialista. El equipo africano llegó a ponerse 2-0 arriba gracias al gol de Mostafa Ziko, pero Argentina dio vuelta el partido con tres tantos en apenas 13 minutos, con Lionel Messi como arquitecto absoluto de la reacción. La asistencia del capitán albiceleste para el gol de Cristian Romero en el minuto 79 encendió la mecha de una remontada que terminó por sepultar las ilusiones egipcias en los penales del tiempo agregado.
Tras la eliminación, el seleccionador Hossam Hassan y varios de sus jugadores apuntaron directamente contra el arbitraje, cuestionando el uso del VAR en una jugada clave: la revisión que anuló lo que hubiese sido el segundo gol egipcio, tras determinar que Marwan Attia había cometido una infracción sobre Lisandro Martínez antes de la conquista. La EFA fue más allá y calificó lo ocurrido como una amenaza a «la coherencia y la imparcialidad» del certamen, además de denunciar un trato desigual hacia su seleccionado.
Collina no dejó margen para la ambigüedad. El histórico ex árbitro explicó que el sistema de revisión no tiene restricciones de tiempo ni distancia respecto al gol: si el VAR detecta una infracción que haya influido en la jugada, la revisión procede sin excepciones, sin importar cuán «obvia» o no haya resultado la falta en el momento. Fue categórico al describir la acción de Attia como un contacto claro sobre el jugador argentino, cerrando así cualquier duda técnica sobre la decisión arbitral.
El dirigente italiano fue incluso más lejos al advertir sobre las consecuencias de este tipo de reclamos públicos. Sostuvo que cuestionar sin pruebas la honestidad de los árbitros puede derivar en amenazas reales contra ellos y sus familias, un fenómeno que consideró inaceptable en el fútbol actual. Con ese respaldo institucional, la FIFA dejó en claro que no habrá revisión adicional del caso ni sanciones para el cuerpo arbitral que dirigió el encuentro.
El capítulo, así, queda cerrado en lo formal: para FIFA, la actuación fue correcta y ajustada al reglamento. Para Egipto, en cambio, la salida del Mundial dejará una herida abierta, alimentada por la sensación de haber sido protagonista involuntario de una de las noches más gloriosas de Messi y de la selección argentina en la búsqueda de su gloria mundialista.


