Un exempleado de Meta acusa a la compañía de conocer los daños de Instagram en menores
Arturo Bejar, antiguo empleado de Meta, aseguró durante el juicio que advirtió a altos responsables de la compañía sobre los efectos perjudiciales que el diseño de Instagram podía provocar entre sus usuarios, especialmente entre los más jóvenes.
El testimonio de Bejar se produjo durante el histórico proceso judicial que enfrenta a Meta con 29 estados de Estados Unidos, que acusan a la compañía de haber diseñado deliberadamente Facebook e Instagram para generar comportamientos adictivos entre niños y adolescentes.
El juicio se celebra en el tribunal federal de Oakland, California, y representa uno de los mayores desafíos legales a los que se ha enfrentado la empresa de Mark Zuckerberg. Los demandantes sostienen que determinadas funciones de sus plataformas pueden favorecer conductas compulsivas y provocar daños emocionales y físicos entre los menores.
Además, Meta está acusada de haber incumplido la legislación federal relacionada con la recopilación y utilización de datos personales de usuarios menores de edad.
Meta niega haber buscado generar adicción
Durante la apertura del proceso, el abogado de Meta, Paul Schmidt, rechazó de forma contundente las acusaciones y pidió al jurado que mantuviera una «mente abierta» durante el desarrollo del juicio.
La compañía sostiene que ha puesto en marcha diferentes medidas para mejorar la seguridad y el bienestar de los adolescentes. Entre ellas, destacó iniciativas dirigidas a usuarios que reconocen sentirse peor después de utilizar Instagram.
Meta también aseguró que está reforzando sus mecanismos para impedir que menores de 13 años utilicen sus servicios. Según los datos presentados por la compañía, durante los últimos tres meses fueron eliminadas unas 600.000 cuentas vinculadas a usuarios que no cumplían con la edad mínima permitida.
Los demandantes acusan a Meta de priorizar sus beneficios
La fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, presentó la posición de los demandantes y acusó a Meta de haber ocultado información sobre los riesgos asociados a sus plataformas.
Los fiscales sostienen que la compañía habría priorizado sus intereses económicos frente a la seguridad de los menores y que conocía los efectos potencialmente perjudiciales de determinadas funciones de sus redes sociales.
En este contexto, el testimonio de Arturo Bejar se convirtió en uno de los elementos destacados de la jornada. El exempleado afirmó que había comunicado a responsables de alto nivel de Meta los problemas que estaba detectando entre los usuarios y que, según su versión, algunos de esos daños podían haberse evitado modificando el diseño de Instagram.
Los estados buscan cambios en las plataformas
El fiscal general de California, Rob Bonta, explicó tras la sesión que el objetivo de los demandantes no se limita a conseguir una compensación económica, sino también a provocar cambios en las prácticas empresariales de Meta.
Entre las medidas que reclaman figuran modificaciones en determinadas funciones de las plataformas que, según los fiscales, pueden fomentar comportamientos obsesivos, excesivos o compulsivos.
Si los demandantes obtienen un fallo favorable, Meta podría enfrentarse a sanciones civiles, devolución de beneficios considerados ilícitos y otras medidas de restitución. Por el momento, los fiscales no han concretado la cantidad económica que reclamarían.
El proceso forma parte, además, de una ofensiva legal más amplia contra las grandes compañías tecnológicas. Google, TikTok y Snap también afrontan litigios relacionados con los posibles efectos de sus plataformas sobre los menores.
El juicio ha contado asimismo con la presencia de padres que han presentado demandas contra Meta por los daños que, según sostienen, sufrieron sus hijos como consecuencia del uso de sus redes sociales.


