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El Lago del Ojo del Dragón, un paraíso inigualable

ABCMundial España viajó hasta Croacia para conocer un lugar fantástico, que es el elegido por muchos turistas que quedan cautivados por su belleza y tranquilidad.

Se trata de El Lago del Ojo del Dragón (Zmajevo Oko), que está situado en las afueras de Rogoznica , uno de los enclaves naturales más singulares de la costa croata que atesora una leyenda que ha acrecentado su fama durante siglos.

Desde el punto de vista geológico, se trata de un lago marino de origen kárstico, formado hace unos 10.000 años tras el final de la última glaciación. Tiene una forma casi circular, unos 150 metros de longitud, alrededor de 100 metros de ancho y una profundidad que supera los 15 metros. El lago está conectado al mar Adriático mediante canales subterráneos, lo que provoca un intercambio de agua que influye en su peculiar ecosistema.

Más allá de su interés científico, el lugar es conocido por la leyenda que le da nombre. Según la tradición popular dálmata, en este lago habitaba un poderoso dragón llamado Murin, una criatura que, tras sufrir una traición, se refugió en sus aguas y dejó uno de sus ojos en el fondo del lago. Desde entonces, se dice que el «Ojo del Dragón» protege la zona y que quienes perturban su tranquilidad pueden desencadenar tormentas o sufrir la mala suerte. Otra versión del relato sostiene que el lago representa el ojo de un dragón gigante petrificado tras una antigua batalla entre fuerzas del bien y del mal.

El aislamiento parcial del lago y la escasa renovación de sus aguas generan, en determinadas épocas del año, cambios en la concentración de oxígeno que pueden provocar la desaparición temporal de algunas especies marinas y su posterior recuperación, un fenómeno natural que durante siglos reforzó el halo de misterio del lugar.

En la actualidad, el Lago del Ojo del Dragón es uno de los principales atractivos turísticos de Rogoznica. Sus aguas de color turquesa y los acantilados que lo rodean atraen a visitantes que practican senderismo, natación y saltos al agua desde las rocas, aunque las autoridades recomiendan hacerlo con precaución para preservar este frágil ecosistema, considerado uno de los más peculiares del Adriático