Meliá suspende toda su operación en Cuba por el impacto del embargo y la crisis operativa
La cadena hotelera española Meliá Hotels International anunció que pondrá fin a toda su actividad operativa en Cuba a partir del 24 de julio, una decisión que marca un punto de inflexión para una de las compañías con mayor presencia en el sector turístico de la isla.
Según informó la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España, su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo, encargada de administrar los hoteles bajo contratos de gestión, cesará la prestación de servicios en los 34 establecimientos que opera en Cuba.
La compañía explicó que la decisión responde a las persistentes dificultades operativas, legales, económicas y financieras derivadas del endurecimiento del embargo de Estados Unidos, que, según Meliá, han hecho inviable mantener una «mínima estabilidad operativa» tanto desde el punto de vista práctico como jurídico.
El cese de actividades no solo afecta a la gestión hotelera, sino también al uso de las marcas autorizadas, la operación receptiva de turistas y la cadena de suministro local que abastecía a los establecimientos.
Un mercado cada vez más complejo
Meliá era el mayor operador hotelero internacional en Cuba, con una cartera de 34 hoteles y más de 14.000 habitaciones, además de dos nuevos proyectos previstos para este año.
Sin embargo, la compañía ya había anticipado el deterioro del mercado durante la presentación de sus resultados del primer trimestre de 2026. En ese momento informó que había reducido en un 50 % su capacidad operativa en la isla debido al impacto del embargo estadounidense y a las crecientes dificultades para garantizar el abastecimiento, especialmente de combustible.
La empresa señaló que la intervención de Estados Unidos en la región a comienzos de año agravó la crisis logística, dificultando el suministro energético y afectando directamente la operación turística.
Caída de la ocupación y de la rentabilidad
Los indicadores financieros reflejaban el complejo escenario que atravesaba la operación cubana.
Durante el primer trimestre del año, la ocupación de los hoteles de Meliá en Cuba fue del 34,1 %, 6,5 puntos porcentuales menos que en el mismo período del año anterior y muy por debajo del promedio global de la compañía, que alcanzó el 58,8 %.
Asimismo, el RevPAR (ingreso por habitación disponible), uno de los principales indicadores de rentabilidad hotelera, se ubicó en 34,4 euros, un 8,6 % menos que un año antes, mientras que el promedio del resto de la cartera internacional de Meliá fue de 84 euros.
Evaluación del impacto financiero
La compañía indicó que actualmente analiza las consecuencias financieras de la decisión, incluida una posible revisión del valor contable de sus activos vinculados a la operación en Cuba. Estos datos serán informados junto con la presentación de los resultados correspondientes al primer semestre del año.
Mientras tanto, Meliá aseguró que trabaja en una transición ordenada para minimizar el impacto sobre colaboradores, proveedores y clientes.
La salida de uno de los principales operadores hoteleros internacionales representa un nuevo desafío para el turismo cubano, un sector clave para la economía de la isla que continúa enfrentando restricciones financieras, problemas de abastecimiento y una disminución sostenida de la demanda internacional.


