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Sánchez afirmó en la ONU que los migrantes no son una amenaza y criticó a Trump y a Netanyahu

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se refirió ante la Asamblea General de Naciones Unidas a la situación vivida en Ceuta, que calificó como «una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años». El jefe del Ejecutivo atribuyó el contexto actual a una combinación de «desigualdad, desesperación y desinformación» y defendió la necesidad de afrontar la situación desde el respeto a la legalidad y los derechos

Durante su intervención, Sánchez reconoció que Ceuta atraviesa un momento «difícil», pero rechazó que la respuesta pase por recurrir al miedo o presentar a los migrantes como una amenaza.

«La tentación es elegir el atajo; ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad», afirmó. En este sentido, aseguró que España no optará por ese camino y destacó la respuesta de la ciudadanía ceutí ante la crisis.

Según el presidente, la situación demuestra que es posible gestionar una crisis migratoria «sin renunciar a la decencia», respetando las leyes y los Derechos Humanos. «Saldremos de ella más fuertes precisamente por eso, porque España no elige el camino más fácil, sino el más justo», sostuvo.

Sánchez también aprovechó su discurso para reivindicar el papel de España en el escenario internacional durante los últimos ocho años. El presidente aseguró que su Gobierno se ha posicionado contra las «guerras de agresión» y citó los conflictos de Ucrania, Líbano e Irán.

En materia de defensa, destacó asimismo que España se ha negado a incrementar el gasto militar hasta el 5% del PIB que, según señaló, reclama la OTAN.

El jefe del Ejecutivo repasó además algunas de las principales decisiones de la política exterior española. Entre ellas, mencionó las sanciones contra Rusia, el embargo de armas a Israel y las medidas adoptadas para impedir que el territorio español sea utilizado para acciones contrarias al derecho internacional.

En referencia a la situación en Oriente Medio, Sánchez volvió a condenar las acciones del Gobierno de Benjamin Netanyahu en Gaza y acusó al primer ministro israelí de continuar con un «genocidio». El presidente defendió ante la ONU la necesidad de preservar el orden multilateral y el cumplimiento de la Carta de Naciones Unidas.